En vista de que gustaron tanto mis dos posts anteriores sobre mis odios confesables en el trabajo, ¡aquí va la tercera parte! Si os habéis perdido los otros, aquí tenéis la primera parte y la segunda.
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30 de octubre de 2015
17 de junio de 2015
Mis odios confesables en el trabajo (segunda parte)
¡Buenos días! El post de hoy es un poco improvisado, quería hacer otra cosa pero a la hora de escribirlo me he dado cuenta de que no había hecho las fotos... así que a otra cosa mariposa.
La primera parte de Mis odios confesables en el trabajo os gustó mucho, así que aquí tenéis la segunda parte, con 10 odios más.
- Coletilla no sé si...: Estoy buscando un libro, no sé si... Me entran ganas de decir: ¿no sé si qué?
La primera parte de Mis odios confesables en el trabajo os gustó mucho, así que aquí tenéis la segunda parte, con 10 odios más.
- Que me traten de usted: no puedo. Cuando tenía 18 años me cogieron en El Corte Inglés para envolver regalos por Navidad, y también había gente que me trataba de usted, y me daba la misma rabia que ahora. Sé que lo hacen por educación, pero es que no lo soporto.
- Que me pregunten algo cuando estoy agachada: es que la gente es muy impaciente, y cuando ven a alguien que trabaja ahí se lanzan, da igual que esté agachada buscando algo (que no estoy descansando, ya ven que estoy mirando los libros buscando alguno). Pues ellos erre que erre a preguntar. Hay veces que me he acabado de agachar delante de ellos para buscar otra cosa y me hacen levantar al momento para preguntarme algo.
- Coletilla no sé si...: Estoy buscando un libro, no sé si... Me entran ganas de decir: ¿no sé si qué?
- Que me vean ordenado estanterías y me pregunten si trabajo ahí. Mi hobbie es ordenar estanterías de las tiendas. Encima llevamos un chaleco, es decir, se ve que trabajas ahí. El otro día estaba preparando unas cajas con libros para devolver, estaba yo rodeada de libros, cajas y aparatos para identificar cada libro y me viene alguien preguntando si yo trabajo ahí. Si pudiera decir lo que pienso...
- Que se salten la cola. La gente es muy viva. Hay un mostrador con el ordenador y la gente hace cola ahí para que les busquemos los libros. Pues lo que hacen es irme a buscar a medio camino cuando ven que voy a atender al primero de la cola. Se creen muy listillos, les digo que se pongan en la cola, que ya está bien.
- Que llamen desde casa para preguntar si hay un libro. Eso sí que es verdad que lo hacemos todos. Yo lo he hecho alguna vez en Zara cuando estoy agoniosa por alguna prenda y necesito que me la guarden para que no se agote. Lo malo, es que siempre llamamos en el peor momento. Es muy cómodo para el que está en casa, pero para mí justo en ese momento tengo una cola de 5 personas, el otro teléfono sonando y además estoy sola. Encima, cuando voy a comprobar si está el libro o no, siempre me para alguien, con la consiguiente mala cara al decirles que se esperen un momento.
- Que digan que lo han visto en la web. Esto me lo dicen cada día. Busco tal libro, he mirado en la web y estaba. Vale, en la web sí, esto es una tienda y no hay el mismo stock. Dicho antes de que les mire el libro podría ser que se refirieran que en la web está, por lo que en la tienda es posible que también esté. Pero no, hay gente que cuando les digo que ese libro no está (que no nos queda, vaya), se sorprenden y dicen: pero si en la web estaba. ¿Tanto cuesta de entender? A mí nunca se me ocurriría ir a Zara y decir que donde está tal prenda, si en la web la he visto en stock.
- Los rodeos: esto es un clásico. En vez de preguntar si hay libros en italiano, me preguntan por los libros en otros idiomas. Los llevo donde están, y cuando los tienen delante preguntan si hay libros en italiano (que no tenemos), o directamente preguntan por uno en concreto. Entonces, tengo que volver al mostrador y buscarlo. A ellos les da igual porque solo están ahí 10 minutos, pero yo estoy ahí toda la tarde arriba y abajo y sí, me canso.
- Que pregunten por un libro que se llama tal... o algo así: a ver... yo tengo que poner el título exacto en el ordenador, sino no me lo encuentra. Algo así no lo puedo poner. Y que no cuesta nada mirar el título antes de salir y apuntártelo para facilitar la vida a los demás.
- Que ellos siempre tengan razón y nunca estén equivocados. Ellos no se equivocan nunca. Si el libro se llama tal, se llama tal, seremos nosotros que lo hemos entrado mal en la base de datos. O si me preguntan algo y no lo entiendo, es mi culpa, ellos se explican perfectamente. Lo que me cuesta hacerles entrar en razón sobre alguna cosa... y aún así no se van nada convencidos.
¿Trabajáis de cara al público? ¡Contadme cositas que os molesten! Así por lo menos nos damos un poco de soporte moral ;)
¿Os gustan esta serie de posts? Puedo hacer una tercera parte, será por cosas que odio de los clientes... ;)
¡Feliz día a todos!
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29 de mayo de 2015
Mis odios confesables en el trabajo
¡Buenas! Hacía ya muuuucho tiempo que quería hacer un post así, y viendo el que hizo Cristina en su blog, Disfrutando la treintena, pensé en adaptar el post en el trabajo. Además, me he copiado un poco su cabecera del post :P
Intentaré poner solo 10, e ilustrarlo tanto como pueda, porque tanto texto se hace pesado...
1. Odio las frases sin verbo: quizá es una tontería, pero me da mucha rabia cuando alguien pide el título de un libro en forma de pregunta, o quieren saber donde está una sección diciendo: juvenil?Que no cuesta nada construir una frase...
2. Que no me den las gracias. Y no es poca la gente que no da las gracias, normalmente siempre son niños, pero también hay muchos adultos que les das lo que te han pedido, lo cogen y se van sin decir nada. Y luego hay otros que en vez de decir gracias, dicen vale (reconozco que a veces yo también lo he dicho...). Esto ya no me molesta tanto, por lo menos dicen algo...
Intentaré poner solo 10, e ilustrarlo tanto como pueda, porque tanto texto se hace pesado...
1. Odio las frases sin verbo: quizá es una tontería, pero me da mucha rabia cuando alguien pide el título de un libro en forma de pregunta, o quieren saber donde está una sección diciendo: juvenil?Que no cuesta nada construir una frase...
2. Que no me den las gracias. Y no es poca la gente que no da las gracias, normalmente siempre son niños, pero también hay muchos adultos que les das lo que te han pedido, lo cogen y se van sin decir nada. Y luego hay otros que en vez de decir gracias, dicen vale (reconozco que a veces yo también lo he dicho...). Esto ya no me molesta tanto, por lo menos dicen algo...
3. Me da mucha rabia la gente que viene a buscar algo y no sabe exactamente lo que es. Me ha pasado varias veces que me preguntan por un libro pero que no saben ni autor ni título. O me dicen: la semana pasada estaba ahí. O me cuentan el argumento. ¡Y yo que sé! Si vienes a buscar algo tómate antes la molestia de mirar por lo menos el título, (modo irónico on) por increíble que parezca no nos hemos leído todos los libros que tenemos (modo irónico off).
4. Mucha gente tiene la manía de preguntar por un libro añadiendo la coletilla: ¿te suena?. Estoy buscando tal libro, ¿te suena?. Por supuesto que me suena, tengo una lista mental de todos los libros que existen, aunque no se publique en España.
5. Que me llamen la chica esta. Estoy por ahí colocando u ordenado libros y oigo: Vamos a preguntarle a la chica esta. Aunque podría ser peor, me podrían decir simplemente esta.
6. Esto también ya es rizar el rizo, pero es que odio que arrastren la s. Estoy buscando Cazadores de Sombrassssssssss. Me entran ganas de decir: vale, pues aquí lo tienessssssss.
7. Esto:
![]() |
| Fuente |
Les da mucha pereza volver a poner el libro donde estaba. O abren alguna caja de esas que trae el librito de recetas y moldes para galletas, o lo que sea, y lo dejan ahí tal cual, con todo fuera. No pasa ría nada si fueran pocos, pero es que es el 80% de la gente la que hace estas cosas. Y menos mal que no es una tienda de ropa, que ahí debe de ser mil veces peor.
8. Cuando llevo un carro o voy cargada con libros o cajas, es cuando más ganas tienen de preguntar. Da igual si pesan, lo importante es que les busques su libro, que muchas veces no les interesa y te lo dejan en cualquier sitio para que se lo guardes tú. Muchas veces pienso que los libros o las cajas que cargamos son invisibles a los clientes.
9. Que me pregunten algo cuando estoy hablando por teléfono. Y eso lo hace bastante gente. Me ven que estoy hablando, ¡hablando! por teléfono y me dicen: oye perdona... Y no digamos si estoy con el teléfono esperando a que me lo cojan, como ven que no estoy hablando, vienen directos...
10. La famosa pregunta: ¿la edición de bolsillo y la edición normal es la misma historia?. Y me lo han preguntado más de lo que os imagináis. Es que me gustaría decirles: no, en la edición de bolsillo te quedas sin saber el final, como es más corto...
¡Y esto es todo! A lo mejor pensáis que soy una borde, pero es que tratar con 200 personas al día, cada uno con sus cosas, cansa. Y lo peor es que la mayoría son o antipáticos, o maleducados o tienen prisa y quieren que se lo busques todo rapidito. Es triste, pero las personas amables escasean...
¿Os ha gustado el post? ¡Espero que sí! ¡Ya me contaréis vuestros odios en el trabajo!
¡Que tengáis un feliz fin de semana! ¡Nos leemos la semana que viene! :)
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